viernes, 24 de noviembre de 2017

El reto de la posverdad. Verdad y verosimilitud en comunicación.

Don Alvaro Pombo, en su discurso de aceptación de su sillón en la Real Academia de la Lengua Española (2004) titulado Verdad y Verosimilitud [1], hace una serie de referencias interesantes que aportan luz para poder entender con mayor profundidad el fenómeno de la posverdad en el entorno actual de la comunicación social y política.

Verdadero y verosímil no son sinónimos. La verdad, según Pombo, “se toma por la conformidad de una cosa con la razón, de tal suerte que convence y persuade a su creencia como cierta e infalible” mientras que lo verosímil es “lo que tiene apariencia de verdadero, aunque en realidad no lo sea”. La posverdad es la máxima expresión de la verosimilitud, pero no de la verdad. La verosimilitud es un argumento falaz cuyo propósito es condicionar e influenciar el comportamiento del receptor haciéndole creer que actúa bajo la verdad, que tiene razón para justificar su comportamiento. Es pretender llevar al receptor a creer en lo que le están comunicando. Es un intento deliberado de manipulación de argumentos para que la conclusión final parezca verdad y creíble, por muy distante que esté de esta.

¿Por qué esta diferencia es importante en comunicación?

La comunicación gestiona influencias. La comunicación es acción [2] y la acción demuestra intenciones y denota características de la existencia del emisor. Se actúa, entre otros factores, en función del mensaje que se reciba, del contexto en el que se produce, y de las características tanto del emisor como del receptor. Para que la comunicación se produzca, es decir, que el receptor actúe en función de los intereses del emisor, es necesario que éste conozca en profundidad al receptor, que sepa qué percepción tiene el receptor del emisor, por qué canales le llegará el mensaje, bajo qué forma se ha codificado, con qué intensidad y frecuencia lo recibe y, sobre todo, qué significa para el receptor el mensaje recibido, es decir, qué interpretación hace de él. En este proceso de intercambio de influencias, la comunicación es el instrumento y la plataforma que utiliza el emisor para proponer ideas, estimular emociones, provocar sentimientos y modificar actitudes del receptor para que éste piense, sienta y actúe en función de los objetivos del emisor. Por lo tanto, la comunicación tiene el poder de influenciar en el comportamiento individual y grupal por medio de la gestión de los significados que transmite. Éste es el objetivo de la comunicación persuasiva y de una de sus herramientas, la propaganda. Al crear un cierto estado de opinión basado en potentes emociones, la posverdad busca la acción, la interacción y la reacción de sus audiencias para satisfacer exclusivamente los objetivos del emisor sin tener en cuenta las consecuencias que puede generar en las personas ni en la sociedad civil.

El concepto de propaganda nos traslada a principios de 1930 pero ahora está más vigente que nunca. Las RR SS se han convertido, como plataformas comunicacionales, en los canales ideales para el florecimiento de la propaganda. El libre acceso, su omnipresencia, la constante interacción que las caracteriza, y la capacidad que tienen de retro alimentar comunidades por medio de grupos de chats que fomentan reacciones grupales, están banalizando la verdad en aras de la verosimilitud y están generando fenómenos socio-políticos con enorme capacidad de influencia, con resultados descorazonadores en la mayoría de los casos, y con funestas consecuencias para la sociedad civil y las personas que la conforman. Los emisores de la posverdad instigan y agitan emociones utilizando medias verdades, datos distorsionados, argumentos falaces para promover afiliaciones y provocar reacciones apasionadas. La verosimilitud es su estrategia y el impacto que tiene en determinados receptores afecta a sus sentimientos, a sus creencias, a su psique y, por lo tanto, a los principios directores de su comportamiento individual y grupal.  

El código deontológico de la Comunicación nos alerta sobre estas “malas artes” y nos incita a prepararnos para tratar con la verosimilitud como práctica habitual, -- no ya en la publicidad regulada por leyes eficientes – pero sobre todo en la configuración de emociones, opiniones y creencias sobre el estado actual de las cosas. La verosimilitud es un reto que, aunque no es nuevo, requiere que los comunicadores estemos alerta y preparados para neutralizarla. No es tarea fácil pues las percepciones creadas por la comunicación, específicamente por la propaganda, conectan y agitan sentimientos profundos, con anhelos y con motivaciones para crear realidades paralelas [3], con la consiguiente implicación (y reacción) emocional, social y política.

La comunicación tiene un enorme poder cuando se gestiona profesionalmente y los profesionales debemos aprender a dilucidar las sutiles diferencias entre la verdad y la verosimilitud. Identificar, discriminar y neutralizar la posverdad es un reto más al que nos enfrentamos los comunicadores. La posverdad es parte del nuevo entorno comunicacional y para contrarrestarla es necesario el desarrollo de nuevas habilidades comunicacionales,  requiere mejorar la eficacia de nuestro desempeño profesional y, especialmente, reafirma la necesidad de mantener posiciones y prácticas éticas.

Carlos de la Guardia, PhD
Director de Internal Branding
Profesor Máster DCEI-UAB
Dr. en Comunicación y Licenciado en Filosofía



[2] Costa, J., (2001), La comunicación en acción, Paidós Papeles de comunicación 26, Barcelona.
[3] Serrano, S., (2000), Comprender la comunicación, Paidós, Barcelona.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Identidad e imagen corporativa. La confusión de términos, un factor que se repite.

Confundir identidad e imagen corporativa es un error clásico que muchos profesionales de la comunicación y empresas tienden a cometer. La interrelación entre los dos términos es tal que, muchas veces, tendemos a desdibujar la frontera que separa la realidad de ambos conceptos. Aunque la identidad y la imagen están en contacto, la imagen corporativa es la concepción propia psicológica que los públicos se forman en la mente en relación con la  identidad. Para poder entender la diferencia, lo mejor, es definir al detalle los dos términos.

Identidad Corporativa

La identidad corporativa es el ser de la empresa, su esencia. Generalmente, cuando hablamos de identidad, nos referimos a aquellos aspectos visuales, culturales y ambientales que la empresa emplea de forma activa para  que sea reconocida y considerada única, diferente o singular. Cuando hablamos de signos gráficos (logotipo, color corporativo, tipografía…), entonces, hablamos concretamente de IVC (Identidad Visual Corporativa).

Pero la identidad Corporativa va más allá de signos gráficos. Cada vez más se emplean nuevas formas de manifestar lo que significa la empresa.  Identidad auditiva, olfativa y estilo comunicativo(entre otros) son algunos de los puntos en los que las organizaciones expresan sus valores.

Finalmente, hay que remarcar que, la identidad corporativa, es una manifestación de la organización que ha sido elaborada de forma activa y consciente  con base a unos objetivos estratégicos y cómo resultado de una investigación.

Imagen corporativa

La imagen corporativa, por el contrario, es la representación que se forma en la mente de los públicos objetivos y que aglutinan las percepciones de los valores asociados a la organización. Así, podemos definir imagen corporativa como aquella idea mental de lo que una organización significa para los diferentes públicos. Esta representación mental se crea  en función de la percepción que  cada individuo posee sobre los valores y principios que la organización representa y la interacción que ha tenido con ella.
Es fundamental hacer hincapié que, aunque las empresas realizan una gran investigación para auditar cuál es su imagen corporativa, la incidencia que pueden hacer sobre ellas jamás es directa.

¿Cómo se relacionan?

Ambos conceptos están intrínsecamente relacionados.
Muchos autores (Christensen y Askegaard, 2001; Dowling, 1986; Margulies, 1977) construyen esta relación en base al clásico modelo comunicativo emisor-receptor. Así, la imagen en los públicos (receptores) dependería totalmente de la comunicación de la identidad por parte de la organización (emisores). Eso significa que la empresa ha de trabajar para construir y transmitir su propia  identidad con el fin de generar  una imagen que sea fiel y  coherente con dicha identidad.


Por otro lado algunas corrientes de pensamiento, encabezadas por Hatch y Schultz (2002) proponen un modelo triangular que vincula de manera simultánea la identidad, la imagen y la cultura.
Más allá de la relación entre ambos términos,  Aaker (1996) nos apunta a un factor más diferencial entre estos dos conceptos cuando alude a que mientras la imagen tiende a ser táctica, la identidad debería ser estratégica.



Jordi Cara Ibar
Ex alumno del Máster DCEI (UAB)
KAM en Forestofbrands / Profesor Asociado de Planificación Estratégica en el Grado de Publicidad (UAB)

miércoles, 26 de julio de 2017

Retos cumplidos que queremos compartir


Un año más el curso lectivo del Máster DCEI-UAB, en su modalidad presencial, finaliza. Merece la pena echar la vista atrás y recordar las principales actividades que como máster y grupo de investigación hemos realizado.

Inauguramos la 23ª edición del Máster a principios de noviembre del año pasado contando con la presencia de Laura Pérez, Directora de Comunicación de Greenpeace España, quien nos brindó la oportunidad de  conocer de primera mano cómo una ONG internacional gestiona su comunicación corporativa. En el acto también se hizo entrega de los títulos a los alumnos de la 21ª edición, una nueva promoción de titulados DCEI que se suma a los más de 800 dircoms formados en la UAB.


Como cada año las clases han transcurrido con normalidad en el campus, pasando por nuestras aulas más de cuarenta profesores y profesionales de primera línea  que han aportado, a nuestr@s alumn@s, las últimas tendencias en comunicación y la realidad de la profesión. Como es habitual, l@s alumn@s también han tenido la oportunidad de conocer los entresijos de la comunicación interna de una multinacional, Unilever España,  con la realización de un taller en las propias instalaciones. También, hemos disfrutado de una sesión teórico-práctica impartida por Sam Júdez, Managing Director de DDB, en la misma agencia.

                              

Una fecha de gran relevancia para este proyecto es febrero cuando tiene lugar la defensa pública de los trabajos finales de Máster. Este año, los alumn@s de la  22ª edición presentaron 15 planes de comunicación para empresas e instituciones reales, poniendo así el broche de oro a su Máster. Esperamos verlos a todos en la inauguración de la 24ª edición recogiendo sus títulos. 


En el desarrollo de habilidades directivas se han resuelto una serie de casos prácticos reales, entre los que, en esta ocasión, destacamos los realizados para Ajuntament de Viladecans, Vida Caixa y Banc de Sang, a este último el grupo de alumn@s de la 23ª edición presentó, en sesión pública, su caso final de curso. Agradecemos a l@s diferentes profesionales y entidades toda su colaboración. Un honor poder trabajar con tod@s ell@s.
 

En cuanto al grupo de investigación DCEI, haremos mención a las tres actividades más destacables que nos han permitido dar a conocer nuestras últimas investigaciones. A principios de año publicamos en la revista Grafica  un artículo científico titulado “Revisión delconcepto de internal branding: la transmisión de la promesa de marca a losclientes por parte de los empleados”. Durante el mes de febrero, asistimos a la XVIII edición del Foro de Comunicación que se realizó en la Universitat Jaume I (Castellón), para presentar los resultados de una investigación documental sobre Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Y en el mes de mayo, viajamos hasta Pontevedra (Universidad de Vigo) para participar en el XII Congreso Internacional de Investigadores en Relaciones Públicas con una investigación sobre cómo las compañías articulan su estrategia de RSC en las comunidades.


Durante este curso académico también hemos tenido la oportunidad de realizar un estudio sobre el grado de inserción laboral de nuestros exalumn@s, que os animamos a consultar en el siguiente enlace. Y como no, también hemos aprovechado estos meses para actualizarnos en el ámbito digital, con una nueva interfaz de nuestra web, que os invitamos a visitar. Dentro de nuestra modalidad online del máster, siempre con el espíritu de ir innovando para ofrecer una mejor experiencia e-learning, durante estas últimas semanas l@s alumn@s de la 15ª edición del máster online han presentado sus trabajos finales de Máster a través de nuevas plataformas virtuales. Por otro lado, parte del equipo docente DCEI ha estado trabajando en la creación de contenidos multimedia a través de la plataforma Polimedia (UAB).

       
                     

Por otro lado, el elenco de profesores del Postgrado en Comunicación Online y Gestión de RRSS ha trabajado en la actualización e implementación de novedades en el programa para este curso, persiguiendo la excelencia en los contenidos para formar a comunicadores digitales eficientes. La 5ª edición sigue en curso y finalizará el próximo mes de octubre. 


Despedimos el curso lectivo con un taller impartido por Guillem Recolons, experto en personal branding, titulado “el embudo final de la comunicación y eje de la marca personal: People trust people.” 


Finalizamos ya nuestro repaso del curso académico 2016-2017, y como colofón os dejamos con unos vídeos protagonizados por nuestr@s alumn@s de la 23ª edición del Máster presencial donde nos explican sus experiencias sobre cómo ha sido su paso por el Máster. Muchas gracias por querer formar parte de esta gran familia DCEI-UAB.

   


A todos y a todas, Felices Vacaciones!! Volvemos en septiembre con las pilas recargadas.

Equipo DCEI-UAB

* imágenes y vídeos de archivo DCEI-UAB


martes, 30 de mayo de 2017

COMUNICACIÓN CORPORATIVA vs RRPP. Dos disciplinas obligadas a entenderse.



La disciplina de la comunicación organizacional o corporativa en España es muy joven. Es a partir de 1990 cuando se empieza a vislumbrar este fenómeno en el mundo profesional y comienza a considerarse objeto de estudio en la academia. Sin embargo, no podemos pasar por alto nombrar la figura  del comunicólogo  Joan Costa, quien se adelantó en el tiempo y con su naturaleza visionaria publicó, en la década de los 70, algunas de sus  obras[1] más ilustres sobre comunicación integral convirtiéndose así en unos de los precursores y referentes mundiales en teorizar sobre esta materia.   

Gran parte del corpus teórico existente sobre comunicación corporativa sitúa su nacimiento en las primeras prácticas de RRPP originadas en los EEUU a principios del s. XX.  Una definición consensuada de RRPP sería la que la define como una actividad cuyo principal cometido es crear o mantener una relación favorable y de confianza entre la empresa y sus públicos, especialmente con los medios de comunicación, con el fin de conformar una imagen positiva de ella. Las RRPP comienzan a articularse desde los primeros gabinetes de prensa o consultores especializados en comunicación al servicio de  políticos y grandes organizaciones empresariales. Disponer de periodistas o profesionales que conocían muy bien cómo funcionaban los medios de comunicación resultaba muy útil sobre todo para articular estrategias y mensajes que neutralizaran los  ataques de dichos medios.

En España, la actividad de las RRPP no comienza a desarrollarse hasta los años 60, por tanto,  no es extraño que en esta década se creara la primera escuela técnica de RRPP, y en el año 74[2], en el ámbito universitario, se añadiera a la ya existente licenciatura de Publicidad el término “Relaciones Públicas”, configurándose  de esta manera la titulación de Publicidad y RRPP.  Es interesante observar cómo una disciplina, las RRPP,  con base periodística, la unieran a la publicidad, entendiendo, por tanto, que ambas disciplinas tenían en común que estaban al servicio de las políticas de marketing orquestadas principalmente por las organizaciones empresariales.

En el año 88,  en el primer congreso Top Com (Francia) se comienza a hablar de un nuevo perfil profesional, el Dircom, cuya presencia en algunas empresas se debía a la necesidad imperiosa que tenían por dotar de coherencia a toda la comunicación que se estaba desplegando tanto hacia dentro como hacia fuera de la organización (públicos internos y externos), y que por tanto significaba gestionar la comunicación desde un punto de vista global o integral. Su labor iba más allá de lo desempeñado hasta entonces por los gabinetes de prensa o RRPP, ya que se estaba abogando por entender a la organización como un ente corporativo, donde ante todo, dicha empresa poseía una identidad y una cultura corporativa y la comunicación se convertía en una herramienta clave para transmitir esa identidad, lo que realmente era la empresa, lo que tenía que decir de sí misma a sus públicos. Toda esta labor incipiente ha evolucionado hacia lo que actualmente se conoce como gestión de valores intangibles (identidad, cultura, marca, imagen y reputación).

Esta breve contextualización ha servido para exponer la relación existente entre estas dos disciplinas. A todo esto se le suma la gran disparidad de opiniones entre académicos, con visiones muy distintas en torno a todo este entramado histórico y conceptual. Susana Miquel, en su tesis doctoral titulada “Los profesionales de la Comunicación Empresarial en España” (2016) explica de forma muy diáfana las distintas visiones sobre esta relación. S. Miquel explica que, en primer lugar, nos podemos encontrar a aquellos que piensan que utilizar el término de “relaciones públicas” ya es algo obsoleto y abogan por seguir utilizándolo para referirse a una técnica de comunicación. En segundo lugar, están quienes piensan que el concepto de relaciones públicas dejará de ser utilizado debido a sus connotaciones negativas. En tercer lugar, quienes entienden estos dos conceptos como sinónimos, y que las RRPP son la fundamentación teórica de la comunicación corporativa. Y por último, aquellos que hacen una defensa a ultranza de las “relaciones públicas” y no admiten ninguna evolución considerando innecesario utilizar el término de “comunicación corporativa”.

Nuestro punto de vista al respecto es que estos dos conceptos coexisten especialmente en el ámbito académico-científico pero que en el ámbito empresarial u organizacional la comunicación corporativa está ganando terreno a las RRPP. Entendemos la comunicación corporativa como un fenómeno mucho más holístico y a las RRPP como una técnica de comunicación que cobra su máximo esplendor en el protocolo y la organización de eventos. Cuando hablamos de comunicación corporativa o de las organizaciones, desde un enfoque holístico o integral, nos estamos refiriendo a la coordinación transversal de aquellas actividades de comunicación que implementa la empresa con el fin de dotar de coherencia y homogeneidad a sus mensajes, para conseguir una buena relación con todos sus públicos basada en la confianza y en el compromiso (creación de valor compartido). Dicho esto, de lo que no hay duda es que  la historia nos ilustra cómo las teorías de la comunicación corporativa  están vinculadas a las principales y primeras obras de las RRPP y sería un error no considerarlo como tal.


Dra. Ana Mª Enrique

Coordinadora académica Máster DCEI on-line


[1]La Imagen (1971);  La imagen de empresa. Métodos de comunicación integral (1977); La identidad corporativa (1977)
[2] Estudio Ticomcor: Investigación de las Titulaciones Universitarias en Comunicación Corporativa en España y Latinoamérica: perfiles, contenidos y competencias (2016)

lunes, 27 de marzo de 2017

La gestión profesional de los perfiles corporativos en medios sociales: una necesidad imperante


Actualmente existen unos 3.600 millones de internautas en todo el mundo, de los cuales, unos 1.800 millones tienen perfiles en alguna red social, por lo que el índice de penetración de estos medios entre la población internauta es del 50%.

Antes de la llegada de las redes sociales, la web era un espacio para leer: los usuarios entraban y consumían los contendidos que estaban a su disposición desde cualquier lugar del mundo. La producción de contenidos estaba restringida a los individuos y personas que tenían los recursos y la capacidad para ponerlos en circulación.

La llegada de la Web 2.0 ha democratizado la producción y difusión de contenidos en este medio: actualmente cualquier individuo con conocimientos básicos de ofimática puede publicar un mensaje y hacerlo circular alrededor del mundo.

Con el advenimiento de la Web Social, los internautas se convierten en los dueños de la información con la que interactúan y esto está teniendo una repercusión impresionante en el panorama publicitario, puesto que la relación comunicativa entre empresas y consumidores ha pasado de ser complementaria (asimétrica) a convertirse en una relación simétrica.

Antes de la aparición de las redes sociales, la relación comunicativa entre organizaciones y consumidores era asimétrica (igual que en los medios de comunicación de masas tradicionales); esto es, las grandes compañías disponían de información privilegiada y celosamente custodiada sobre sus productos, a la que no podían acceder sus consumidores. Esta información proporcionaba a los anunciantes una posición aventajada sobre los consumidores, así lo explica Octavio Islas (2007) en su artículo “Los ciberconsumidores 2.0 y la indispensable ‘remediación’ de la publicidad”:
“Los consumidores conocían muy poco de las marcas y productos que consumían. La información efectivamente es poder, y la información oportuna y confiable acerca de los hábitos culturales de clientes y consumidores efectivamente contribuye a reducir incertidumbre y diseñar mejores campañas persuasivas para asegurar la ubicación de marcas y productos. El éxito del branding en buena medida dependía de la simetría que prevalecía en las relaciones de información marcas-consumidores”.
La Web 2.0 rompió con la asimetría comunicativa entre empresas y consumidores, desposeyendo a éstas últimas de todos los privilegios que la complementariedad relacional les confería.

Esta circunstancia hace que las empresas necesiten profesionales especializados en la gestión de sus perfiles corporativos en medios sociales, que monitoricen la red en busca de comentarios negativos sobre la empresa para evitar crisis comunicativas y que diseñen estrategias de comunicación capaces de llegar a unos consumidores mucho mejor formados e informados.

Para cubrir esta necesidad la Universidad Autónoma de Barcelona ha puesto en marcha el Postgrado en Comunicación Online y Gestión de Redes Sociales, que está a punto de iniciar su quinta edición y cuyo objetivo es ofrecer estudios especializados en estos nuevos perfiles profesionales demandados por las empresas.



Dra. Natalia Abuín 

Coordinadora del Grupo de Investigación FONTA. Universidad Complutense de Madrid. 
Profesora del Postgrado en Comunicación Online y Gestión de Redes Sociales (UAB).

viernes, 17 de marzo de 2017

RSC: una noción en busca de su definición


La XVIII edición del Foro de Comunicación tuvo lugar el 2 y 3 de febrero en la Universidad Jaume I (Castellón) bajo el título “La Nueva Comunicación: realidad, noción y acción”. Durante dos días se trataron temas relacionados con la comunicación corporativa como nuevos modelos y herramientas para la gestión de la comunicación, la evolución en el perfil y el papel del comunicador en las empresas y la influencia real del ciudadano en las organizaciones.

El Grupo de investigación en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional (DCEI) quiso aprovechar la ocasión para presentar los resultados de su última investigación documental sobre la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), uno de los valores intangibles que como la reputación, la imagen o la marca, es gestionado por el Director de Comunicación. El objetivo de dicha investigación era aportar luz en torno al concepto de RSC. Y es que, desde que en 1953 Howard R. Bowen, en su libro Social responsibilities of the businessman, definiera por primera vez el concepto de RSC, diversos investigadores e instituciones han realizado sus propias aportaciones dando lugar, en la actualidad, a la inexistencia de una explicación unánime del concepto de RSC. Por este motivo, nos pareció que sería muy interesante realizar una investigación que nos permitiera detectar qué criterios son los más utilizados a la hora de definir este valor intangible. Para ello, realizamos un análisis de contenido de  cuarenta definiciones del concepto de RSC aportadas por diversos autores e instituciones.

Los resultados de la investigación nos permitieron detectar que a pesar de la inexistencia de una definición unánime de RSC, existen una serie de elementos que se repiten a la hora de definirlo. Éstos son: la relación de la empresa con sus grupos de interés, la triple dimensión económica, social y medioambiental, la voluntariedad de su aplicación, los impactos derivados de las acciones de la empresa, la toma de decisiones por parte de la organización en función de los objetivos de la sociedad y el valor compartido. Como colofón a la investigación, la Dra. Estrella Barrio, profesora y coordinadora adjunta del máster DCEI presentó su propia definición de RSC:

“La Responsabilidad Social Corporativa incluye todas aquellas actividades, más allá de los requerimientos legales, que realiza una organización, como consecuencia de un compromiso adoptado con sus grupos de interés (stakeholders) en materia económica, social y medioambiental, con el objetivo de responsabilizarse de las consecuencias e impactos que derivan de sus acciones y maximizar la creación de valor compartido para todo el conjunto de grupos de interés (stakeholders)”.

La mayor cualidad de esta definición es que engloba las principales ideas anteriormente mencionadas, lo que nos permite avanzar en la conceptualización de este valor intangible de las organizaciones cuyo estudio académico es emergente y que seguramente en los próximos años acaparará la atención de muchos investigadores de nuestra área de conocimiento.

Dra. Estrella Barrio -  Coordinadora adjunta Máster DCEI
Dra. Ana Mª Enrique - Coordinadora académica Máster DCEI online



 

lunes, 6 de marzo de 2017

Estudio de inserción laboral de exalumnos del Máster DCEI


El equipo DCEI presenta el último estudio realizado sobre inserción laboral de sus alumnos. La investigación se realizó durante los meses de noviembre y diciembre de 2016. El cuestionario fue enviado a las últimas 5 ediciones del Máster DCEI presencial (17ª-21ª edición) y on-line (10ª-14ª edición). Con un universo de 240 estudiantes, el nivel de respuesta obtenido ha sido de un 35% (84 cuestionarios recibidos), cifra que consideramos suficientemente significativa para poder aproximarnos a la realidad laboral de nuestros exalumnos. A continuación presentamos los resultados en los siguientes gráficos:





Análisis de resultados

Hemos podido comprobar como casi prácticamente la totalidad de nuestros exalumnos están en activo (95,2%)  y más de las tres cuartas partes de ellos (75,6%)  trabajan en el ámbito de la comunicación. Este dato es muy significativo porque nos muestra cómo gran parte de nuestros exalumnos han acabado desarrollando su actividad profesional en la misma disciplina para la que se han formado, ya sea  en grado, o bien, en postgrado. En relación a los cargos profesionales que ocupan, observamos que un 30% de ellos posee algún cargo de responsabilidad (8,9% como Dircom y 22,8% como responsable de un área específica de comunicación). Este dato refleja cómo nuestros exalumnos asumen puestos de dirección de comunicación y cómo ésta a su vez comienza a ser considerada estratégica dentro del organigrama de la organización. Un 19% de nuestros exalumnos desempeña su labor desde la consultoría, ya sea trabajando por cuenta propia o ajena. Este dato viene a confirmar la bifurcación existente en torno a la figura del Dircom. Como señala Costa (2015: 58)[1] en la actualidad podemos hablar de dos perfiles del Director de Comunicación, el Dircom Corporativo tradicional y el Dircom Consultor, que ofrece sus servicios externos a todo tipo de organización. Es decir, que este dato responde a la orientación profesional que desde el Máster DCEI tratamos de implementar: la formación que recibe el estudiante lo debe capacitar para desarrollar su función como experto en comunicación y alto ejecutivo desde dentro de la organización, o bien, poder hacerlo desde una consultora de comunicación por cuenta ajena,  o  por qué no, ser emprendedor y crear su propio proyecto de consultoría. El mismo gráfico también refleja que un 30% de los exalumnos desarrolla su profesión en otros puestos que no han sido catalogados en la encuesta. Una vez realizado el análisis de las respuestas derivadas de la opción “otros” identificamos cargos como social media manager, responsable de RSC,  creativo o productor publicitario, investigador, docente, etc. Y para finalizar, en el último gráfico se constata que siete de cada diez exalumnos consideran que cursar el Máster DCEI les ha servido para progresar profesionalmente ya sea con el fin de acceder al mercado laboral, o bien, promocionarse en su organización. Estos datos son valorados positivamente por la coordinación del Máster que desde sus inicios ejerce su labor formativa poniendo el foco de atención en su visión corporativa: “Ser el referente en investigación, formación y capacitación en las funciones directivas de la comunicación empresarial e institucional. Un proyecto propulsor y generador de la excelencia académico-profesional en el ámbito de la Dirección de Comunicación.”




[1]Costa, J. (2015). Actualidad y Perspectivas del Dircom. En A. Enrique y F. Morales (coord.), Somos estrategas (pp. 39-60). Barcelona: Gedisa.