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miércoles, 19 de marzo de 2014

La humanidad ha entrado en una nueva etapa de su historia


“Quiero conectar el mundo” dijo Mark Zuckerberg en el Mobile World Congress de Barcelona.
Y esta no era exactamente una novedad puesto que eran conocidas las iniciativas en este sentido del cofundador de Facebook (y ahora también copropietario de WhatsApp) entre las cuales está Internet.org en colaboración con empresas como Ericsson, MediaTek, Nokia, Opera, Samsung y Qualcomm  y que, como ellos mismos dicen, “es una coalición mundial dedicada a que el acceso a Internet esté disponible para los dos tercios del mundo que aún no están conectados”.
Hemos entrado en una nueva etapa de la humanidad que, sorprendentemente, ya se nos anunciaba en los años 60, expresada en el concepto de "Global Village" de Marshall McLuhan". "La nueva interdependencia electrónica recrea el mundo a imagen de una Aldea Global".  Tom Wolfe, que tuvo mucha relación con McLuhan, asegura que éste se sentía influenciado por su amigo el filósofo y paleontólogo francés Pierre Teilhard de Chardin y concretamente por su noción según la cual "con la evolución del hombre se ha impuesto una nueva ley de la naturaleza: la convergencia. Gracias a la tecnología, la especie del Homo Sapiens, hasta ahora desperdigada, empieza a unirse en un único sistema nervioso de la humanidad, una membrana viva, una estupenda máquina pensante, una conciencia unificada capaz de cubrir la Tierra como una piel pensante, la Noosfera".
Este concepto fue literalmente instrumentado en 1991 cuando Tim Berners-Lee creó esa membrana viva, esa “telaraña a lo ancho del Mundo”, la World Wide Web que conocemos como WWW, y esto es algo con una dimensión completamente distinta a la idea original de Internet que venía funcionando desde 1969. Según  Berners-Lee Internet es una red (NET). Y el instrumento que él nos proporcionó es en una telaraña (WEB). Una red tiene una estructura establecida, organizada de una manera determinada. Hay redes desde que hubo dos ordenadores conectados entre sí mientras que lo que él se propuso con la WWW era hacer funcionar un sistema de conexión bidireccional de carácter aleatorio, una telaraña. Quiso crear, mediante el mecanismo del hipertexto, una estructura parecida a la de nuestro cerebro: "Pensamos por medio de neuronas interconectadas, y el hipertexto lo hace por medio de documentos interconectados. En el cerebro los enlaces entre neuronas funcionan en las dos direcciones, y en el hipertexto también".
Todos somos emisores y receptores. A partir de aquí, la Aldea Global no ha parado de permitir que nos cruzáramos y charláramos en la “plaza del pueblo”, interrelacionándonos con quienes queramos sin importar el lugar y la distancia.
Ray Tomlison envió el primer e-mail en 1971 y desde entonces no pararían (ni pararán, evidentemente) de llegar nuevos medios de interrelación tales como Facebook, en el 2004, YouTube en el 2005, Twitter en el 2006 y toda la variedad de Redes Sociales.
Internet dejó de exigirnos una situación fija para conversar con quien se quiera, especialmente a partir del momento que, en el 2007, se empezó a substituir el teléfono móvil por el Smartphone lo cual conduciría a más y más formas de comunicarse tales como el WhatsApp (2009) y que, de hecho, hace que sea ya realidad la idea de la Aldea Global: ahora cada persona puede llevar consigo una prolongación de sí misma que le permite comunicarse con todos en todas partes mediante todos los medios humanos de hacerlo, la voz y los sonidos, las palabras escritas, las imágenes y el video, y participar en directo de todo lo que le quieran comunicar, de todo lo que se sabe y ocurre a lo ancho de todo el globo terráqueo. El número de móviles crece a una velocidad 5 veces mayor que la que hubo en el crecimiento de los PC. Ya hay 4 veces más móviles que ordenadores fijos. Con el Smartphone se realizan el 77% de conexiones a Facebook, el 40% a Youtube y el 75% a Twitter.
¿Qué quiere decir todo esto?. Que, simplificando mucho, podemos considerar que la humanidad inició una Nueva Era con la invención de La Rueda que le permitió pasar de su estado aislado y primitivo a poder interrelacionarse más allá de la tribu local. Y que se inició otra Nueva Era con la invención de La Imprenta. Ahora hemos entrado ya en una nueva evolución a través de la Era de la telaraña de comunicación, en que nos cruzamos con toda la humanidad en la plaza de la Aldea Global que predijo McLuhan.
¿Qué cambios supone para el creativo publicitario la adaptación a esta nueva Era de la Humanidad? Pues ninguno. Ningún cambio fundamental. Hay que adaptarse, eso sí, en cuanto a conocer el funcionamiento de los nuevos medios que están surgiendo continuamente. Ello requiere especialistas, como ha habido siempre especialistas en hacer fotos o rodar cine, en diseño gráfico y, por supuesto los hay y tendrá que haber muchos más en el manejo de los medios digitales, de Internet, del Smartphone... de todo lo que vaya viniendo. Pero al otro lado del medio de comunicación que sea hay siempre una persona. Y esta persona es igual, siente, entiende, percibe y se emociona con los mismos mecanismos que el creativo que piensa la pieza de comunicación.
El ser humano se comunicó moviendo las mismas terminales de los sentidos y las mismas interpretaciones y respuestas racionales o emocionales, desde que se expresaba ante sus semejantes con gestos o gruñidos, o desde que percibió las posibilidades de la expresión gráfica pintando en las paredes de su cueva o de la ermita románica, pero sin dejar de utilizar la palabra para escribir en las piedras, en los pergaminos o en el papel. Y sin dejar de ser seres humanos, tuvo que encontrar la manera de crear un lenguaje juntando imágenes en movimiento en el cine.
Tan humanos como los seres humanos de un millón de años atrás son los creativos publicitarios de esta Nueva Era y han de comportarse como tales para poder “llegar” a...  los seres humanos... de un millón de años... que tienen al otro lado de los nuevos medios de comunicación que se crean cada día y aportan más facilidad, más universalidad y más precisión en los mensajes que nos intercambiamos todos con todos en esta nueva etapa de la Historia de la Humanidad que es la Aldea Global. 


Marçal Moliné
 

Creativo, estratega, escritor, conferenciante y docente
Profesor colaborador Máster DCEI  

jueves, 20 de febrero de 2014

La comunicación es una oportunidad para las Pymes


Cuando entré en el bar de una gasolinera las pasadas Navidades y vi un belén hecho con latas de Coca-Cola con su Jesús, su María, su José y sus Ángeles me entusiasmó ver cómo con tan poco esfuerzo se puede llegar tan lejos. Coca-Cola empuja las comunicaciones de marketing a un nuevo territorio. Con un producto archiconocido, maduro e incluso aburrido, ha sido capaz de volver a ponerse en la mente del consumidor con una inversión mínima. Y todo gracias a la comunicación más que a la ingeniería. ¡Menudo retorno a la inversión!¡Brillante!
Todas las marcas de éxito tienen muchas cosas en común, independientemente del sector en el que compitan. Uno de estos elementos constituyentes de su éxito es dominar el arte y la ciencia de cómo comunicar eficazmente a sus grupos de interés, no solo para informar y vender, sino y sobre todo para ponerse y mantenerse en la mente y en el corazón de sus públicos, ya sean internos o externos. Nos hemos acostumbrado a que los éxitos comerciales se hayan basado en productos que han requerido grandes inversiones en I+D, en nuevos desarrollos tecnológicos o en la reducción de precios, pero las marcas de éxito han entendido que las percepciones son más importantes que las realidades. Las percepciones son cada vez más determinantes a la hora de no solo mantener – sino mejorar – su competitividad. Si comparamos la inversión necesaria para lanzar un nuevo producto con la inversión hecha por Coca-Cola para acercarse a sus consumidores, nos quedaríamos sorprendidos de ver cómo con tan poco esfuerzo ha conseguido, sin tocar nada más que el pack y su comunicación, ponerse otra vez en el lado más rentable: se ha puesto del lado de sus clientes. Esta acción evidencia que no hay distancia más peligrosa para una marca que la distancia emocional que le separa de sus públicos objetivos. O por ponerlo en positivo, los consumidores, ante el exceso de oferta y las presiones comerciales a las que estamos sometidos, elegimos aquello que nos hace sentir mejor, aquello que podemos hacer nuestro. La distancia emocional sería, por decirlo de alguna manera comprensible, la intensidad de conexión que tiene una marca con sus clientes consumidores y la actitud que ésta le provoca cuando tiene contacto con ella. Es el sentimiento de que: “Esta marca es para mí”. Éste ha sido el resultado de la acción de Coca-Cola de personalizar su envase.
Por lo tanto, la comunicación es un elemento crítico en la generación de expectativas, de percepciones, porque cualifica y potencia la diferenciación y la relevancia del producto o servicio.
Sin embargo, después de haber compartido foros con más de 300 pymes de este país en los últimos meses, se me ha ratificado algo que ya sabía: la comunicación empresarial es una asignatura pendiente entre las pymes. Hacía tiempo que no estaba en estos foros y tuve la esperanza de que hubiese habido una evolución pero, en el pensamiento del emprendedor, aun pecando por generalizar, no ha calado la naturaleza, las características, la potencia ni los beneficios de comunicar eficientemente; se sigue percibiendo como un coste -en vez de como una inversión- y sigue siendo uno de las primeras partidas presupuestarias a recortar en el momento que los resultados aprietan. Sencillamente, creo que no se le presta la importancia ni la dedicación que merece. Mejorar la comunicación mejorará la calidad de la relación con nuestros clientes y estos serán más consistentes y fieles en su relación con la marca. Mejorar la comunicación empresarial es una oportunidad comercial, puede ser una ventaja competitiva y debería ser gestionada con el mismo rigor y el detenimiento que cualquier otro activo de le empresa, ya sea tangible o intangible.
Comunicar no es solo dar datos, ni es solo hablar; comunicar no es solo decir cosas ni dar argumentos funcionales. La comunicación no es unidireccional; es bidireccional, y cuando es eficiente, la comunicación consigue intercambiar influencias en ambos sentidos. La comunicación -tanto a nivel personal como empresarial- nos acerca a los demás y es un elemento esencial en el desarrollo de la reputación de la marca, de quien la gestiona, de quien trabaja para ella y de quien se beneficia de ella. La comunicación empresarial aglutina y proyecta expectativas a los grupos de interés y crea experiencias que son parte inherente del proceso de compra de productos y servicios. Es, por lo tanto, un activo estratégico intangible.
Sin embargo, la comunicación empresarial es más compleja de lo que puede parecer. Requiere metodologías, procesos, talento, creatividad, dinero y voluntades específicas. Es esencial profesionalizar la comunicación empresarial de las pymes. Primero porque los consumidores/clientes estamos sobrecomunicados y sobreofertados, y para que las inversiones en comunicación tengan un retorno positivo, tenemos que ser capaces de influenciar su comportamiento con nuestras acciones. Tiene que haber un antes y un después a nuestra inversión en nuestro mercado y esto requiere conocer en profundidad cómo la comunicación es capaz de influenciar percepciones y actitudes y, por lo tanto, comportamientos. Y esto requiere los recursos, las estrategias y las voluntades necesarias.
En segundo lugar, porque estamos aplicando el conocimiento de otras ciencias para entender con mayor precisión las actitudes y el comportamiento del consumidor/cliente y cuál es el rol de la comunicación en el proceso de toma de decisiones. Ahora que sabemos más, la comunicación empresarial se ha profesionalizado con el objetivo de medir y aumentar el retorno a las inversiones al igual que se han hecho en otras áreas de la empresa. Que la comunicación empresarial siga siendo percibida como un gasto, o en el peor de los casos, como algo prescindible, deja a las empresas con una herramienta menos para mantener y proyectar su competitividad. Si fuese posible no comunicar, las empresas que optan por no invertir en comunicación, siempre estarán en desventaja con aquellas que, por el contrario, la han integrado en sus prácticas. Comunicar no es un lujo; es una necesidad. Y tenemos el conocimiento, las metodologías, los procesos y los profesionales para comunicar eficientemente.
Al igual que a nivel personal, la empresa que no gestione adecuadamente sus comunicaciones empresariales no estará presente ante sus públicos con la misma calidad que sus competidores. Por eso,  las pymes deben hacer un esfuerzo por salir del anonimato y cerrar la brecha emocional con su mercado. Gestionar la comunicación es gestionar lo que nuestros públicos perciben de nosotros, y las percepciones condicionan las realidades, las actitudes y el comportamiento. Pero las pymes deben darse cuenta de que comunicar eficientemente no requiere más esfuerzo que buscar asesoría en temas legales, fiscales o laborales. Es verdad que es un área más que las pymes deben gestionar -con la complejidad que esto supone a la ya desbordada agenda de los empresarios- pero  es una oportunidad estratégica que nos acerca al mercado y nos allana la labor comercial. Comunicar eficientemente nos pone en el lado más rentable del mercado. Y Coca-Cola nos ha vuelto a recordar porque es una mega marca: entiende a la perfección que la comunicación es uno de los aglutinadores más potentes de voluntades, define y alinea actitudes, crea el tono de la relación marca-consumidor/cliente y, sobre todo, allana el camino a la fidelidad. Lo mejor de todo esto es que comunicar eficientemente depende solamente de nuestra capacidad, voluntad y creatividad. 
Artículo publicado en El País ed. Euskadi el domingo 16 de febrero de 2014.

Prof. Carlos de la Guardia 
Experto en Marcas 
Profesor Máster DCEI-UAB

miércoles, 23 de octubre de 2013

Dircom on-line


¿Qué podemos esperar de la unión de estos dos términos?   

En primera instancia, podríamos hablar de cómo el Director de Comunicación de cualquier empresa o institución  ha tomado consciencia de la potencialidad  que ofrece el mundo virtual como medio para establecer buenas relaciones con sus stakeholders. Las redes sociales se han convertido en una plataforma interactiva cuyas posibilidades desde el punto de vista de la comunicación son infinitas, y aquellas empresas que apuestan por estar presentes en las redes sociales deben conocer muy bien cuáles son sus reglas de juego. Porque es cierto que éstas permiten fomentar la comunicación, escuchar y poder atender a las peticiones de sus públicos abiertamente y con inmediatez, pero a su vez, también puede ser contraproducente para la organización, en el momento en el que una simple queja hacia la organización es visible y se propaga por la red en cuestión de segundos, siendo susceptible de tener un impacto negativo en su imagen y por ende, derivar en crisis si no se resuelve  o se da respuesta con cierta celeridad. En este sentido, es labor del Dircom con el apoyo de los Community Manager de establecer mecanismos y herramientas que ayuden a monitorizar, prevenir y dar respuesta a las posibles casuísticas que pudieran presentarse en este terreno virtual. 

¿Y qué más podemos esperar de unir las palabras “Dircom” y “online”?  En mi caso no puedo hacer otra cosa, por mi condición de coordinadora,  que hablaros del Máster en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional online.  En el año 2000, seis años después de poner en marcha el Máster DCEI en versión presencial, se decide lanzarlo y ofertarlo en formato online. En aquel entonces, se trataba de aprovechar las nuevas condiciones tecnológicas y sociales que nos estaba proporcionando  la denominada  “sociedad de la información”  para crear nuevos espacios de formación  continuada cuya organización fuera  más dinámica y  eficaz y que pudiera alcanzar un ratio de alumnado más amplio sin importar el país de residencia de éste, sin fronteras ni limitación de espacio y tiempo. A todo ello, debemos sumar las características intrínsecas de este modelo de formación virtual, el cual favorece el aprendizaje interactivo y establece un cúmulo inmenso de posibilidades de relación y comunicación entre profesores y alumnos. Este tipo de enseñanza se ha basado especialmente en la creación de un espacio de relación y comunicación que permite a sus participantes transferir e intercambiar conocimiento, ideas y experiencias en torno a la Dirección de Comunicación, superándose así los modelos tradicionales de enseñanza donde el profesor es quien tiene el conocimiento y el saber sobre la materia de la cual es experto para pasar a modelos basados en la participación e interacción de todo el grupo, donde  no sólo se aprende del profesor sino también de los propios compañeros. El resultado, después de doce ediciones del Máster DCEI online, no podría ser más positivo. Véanlo ustedes mismos en: http://pagines.uab.cat/dcei-online/content/experiencias.




Ana Mª Enrique Jiménez
Coordinadora de Titulación de Publicidad y Relaciones Públicas- Universitat Autònoma de Barcelona
Coordinadora Académica Máster DCEI online

jueves, 26 de septiembre de 2013

Comunicación interna: un pilar fundamental para la Dirección de Comunicación

Imposible hablar de la gestión estratégica de la Comunicación en empresas e instituciones sin pensar en Comunicación  Interna. Cuando a mediados de los noventa, el Dr. Pere Soler, de la Universidad Autónoma de Barcelona, diseñó el programa Máster en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional (productos, servicios, marcas) que inauguró su primera edición en 1994, cumpliéndose en breve 20 años de su nacimiento, la Comunicación Interna por supuesto que existía. Las organizaciones excelentes han sabido siempre que, para lograr sus metas de forma efectiva, eficiente y responsable, el primer público en el que hay que pensar es en el equipo humano que sustenta la organización.

Otro tema muy distinto es el nivel de reconocimiento que, dentro de la profesión de comunicación y en los programas de gestión empresarial y académicos, ocupaba y ocupa. En los primeros cursos del Máster DCEI, plantear un Plan de Comunicación Interna como proyecto final de máster era visto, incluso por la comunidad educativa, como algo menor. En éste como en muchos temas, la realidad del mercado profesional, a menudo, encabeza la innovación marcando la pauta del camino que deben seguir los programas académicos para dar un adecuado servicio formativo a los nuevos perfiles profesionales que surgen. El maestro Joan Costa, en los años 90 ya llevaba 20 publicando libros y asesorando empresas en la gestión integral de sus comunicaciones. Él fue nuestro gran referente junto a profesores como Justo Villafañe y Juan Benavides, de la Universidad Complutense de Madrid y profesionales como Antonio Justicia, responsable de comunicación de CASA, empresa que puso en marcha uno de los primeros departamentos de Comunicación Interna en España, durante los años 80, para afianzarnos en el reconocimiento indiscutible hacia la gran importancia de la Comunicación Interna, convirtiéndola en una de las principales líneas de trabajo de este equipo y referente fundamental en la formación de nuestros alumnos/as.

La importancia de la Comunicación Interna avanza año tras año, siendo considerada por las empresas que la aplican como una aliada para conseguir sus objetivos estratégicos principalmente en situaciones de cambio, adquiriendo especial relevancia en períodos de crisis e inestabilidad económica como la que nos azota desde 2008.

En este contexto, la comunicación eficiente con los empleados es fundamental para tejer esa red de consenso y apoyo incondicional en torno a un proyecto, imposible de lograr sin la implicación y adhesión de todo el capital humano que compone una organización y que Núria Vilanova analiza y argumenta en su reciente publicación “Micropoderes: comunicación interna para empresas con futuro” (2013:50), donde una de sus afirmaciones es que la Comunicación Interna tiene, en la actualidad, el gran  reto de  convertir a todos y cada uno de los empleados en emprendedores y, para lograrlo, es necesario comunicar que se confía en todos ellos ya que, afirma, el futuro de la compañía está en sus manos. En esa misma línea Ana Palencia, Directora de Comunicación de Unilever España y profesora colaboradora del Máster DCEI, en una conversación del pasado mes de mayo dirigida a nuestros alumnos del Máster DCEI versión online, que pueden ver en http://www.youtube.com/watch?v=q636zm_O-a4  afirma que, ante la crisis, la Comunicación Interna es más clave y necesaria que nunca en la gestión de las empresas. La nueva situación nos obliga a desarrollar más nuestra creatividad y cercanía; debemos ampliar la capacidad de ponerte siempre en el lugar del otro,  ser más transparentes, respetuosos e íntegros que nunca. Es muy necesario continuar desarrollando el orgullo y el sentido de pertenencia a la organización. Es lo que nos permite retener el talento en la compañía y lograr que se puedan llegar a entender medidas delicadas difíciles de explicar.


Más allá de los conflictos y las crisis, la Comunicación Interna es la que permite a la Dirección de Comunicación conseguir que la organización alcance una cultura corporativa fuerte, que los procesos internos se desarrollen con eficiencia y contribuir con su gestión a que el proyecto empresarial sea fortalecido, para lo que es necesario contar con una mentalidad amplificadora de gestión, basada en valores, que permita el logro de la autoimagen positiva y la Reputación Interna. Objetivo máximo a tener en cuenta por el responsable de Comunicación Interna y la convierte en ese pilar fundamental para la gestión estratégica de la comunicación en empresas e instituciones.







Francisca Morales Serrano
Coordinadora Académica:

Máster en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional - UAB (presencial) 
 
 
Diplomatura de Postgrado en Comunicación Online y Gestión de Redes Sociales –UAB (online)  
                              


jueves, 19 de septiembre de 2013

Dircom e innovación

La problemática de los profesionales o ejecutivos de primera línea es que, salvando excepciones, están inmersos en la resolución de problemas del día a día y disponen de poco tiempo para la creación, la innovación y para comentar, debatir, reflexionar o decidir lo que realmente puede ser importante para la evolución y el futuro de sus empresas. Últimamente hemos visto cómo grandes e importantes compañías quedaban out o fuera del mercado, como el caso de Kodak.  Otras empresas de primer nivel como Nokia y Blackberry  perdían una gran parte del pastel por falta de ideas o de innovación de sus productos. Incluso el gran jefe de Microsoft, Bill Gates,  tampoco vio los negocios de un futuro próximo, dijo que internet era irrelevante.

La comunicación publicitaria en todo su amplio espectro no se escapa de esta problemática que padecen muchas organizaciones o empresas y más en un mercado altamente competitivo donde las necesidades, hábitos, motivaciones, actitudes… de los consumidores y los métodos, técnicas, medios, formatos que ayer funcionaban hoy se saben ya obsoletos debido a la rapidez del cambio.

Ante la problemática anteriormente comentada, no es nada extraño que para un departamento tan importante y complejo haya surgido la figura de un profesional como el DIRCOM. En el mundo nuestro de la  comunicación, la innovación es algo consustancial con el trabajo diario. El Dircom debe estar atento a las nuevas realidades del mercado y saber moverse en este mundo del cambio. Como nos explica Joan Costa en su libro “El Dircom hoy” (2009), las  responsabilidades en cuanto a innovación por parte de un Dircom son muy importantes para una empresa u organización. Temas como la buena gestión de la planificación estratégica, de los valores intangibles, de los nexos emocionales, de la imagen pública y la reputación institucional. Todos estos ingredientes pueden hacer que una empresa pueda vivir en el éxito o el fracaso. El Dircom es un estratega generalista centrado en la  comunicación de la empresa o institución. Para competir tiene que ver el todo y la suma de las partes. Aquí  se aplica la famosa frase de Pascal “ no puedo entender el todo sin entender las partes, ni puedo entender las partes sin entender el todo”.

El Dircom debe ser un gran conocedor de la empresa y sobre todo de su visión y encaje con la  idea de red o sistema holístico para llegar a conseguir sus objetivos estratégicos. Desde un punto de vista organizativo debe tener en cuenta los elementos de una red funcional (sistema), organizada (estructura), completa (holística) e interactiva (relacional).

Saber cómo funciona la empresa o la institución, conocer muy bien el mercado y lo que necesita en el campo de la comunicación, en esto consiste la innovación que se espera de un Dircom.
  

El nacimiento del DIRCOM  y del MDCEI en nuestro país

En diciembre de 1992, organizado por el Departamento de Comunicación  Audiovisual y Publicidad de la Complutense, se reunieron en Cuenca (España) un grupo de profesionales y académicos para hablar de esta figura necesaria, que emergía con fuerza en Francia -  El DIRCOM. Rafael Alberto Pérez comentó que el Dircom era un producto del mundo real de la comunicación y no una creación académica. Se habló de sus responsabilidades. De sus funciones (Jose Luis de Córdova). De sus aspectos positivos y negativo (Rafael Aracil). De su formación universitaria (Juan Benavides, profesor del Máster) y los hubo quienes dijeron que esta figura era simplemente una utopía  y que no tenía posibilidades.

Lo cierto es que dos años después de esta reunión, en 1994 nació nuestro Master de Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional. De esto hace ya 20 años y 13 del Máster en su versión online. Lo teníamos claro, alguien debía responsabilizarse de toda la comunicación de la empresa, era demasiada tarea para ser coordinada o implementada por otros profesionales no expertos o poco conocedores de la comunicación actual. No podía ser, como así sucedía en muchas ocasiones, que la imagen buscada o esperada por la empresa o institución no era la que realmente percibía el consumidor, que los mensajes de los spots de televisión nada tenían que ver con la de los otros medios, que el color predominante de los folletos era azul, el de los camiones de reparto negro y el logotipo de un rojo intenso. Incomprensible pero cierto. 

Hoy con gran satisfacción podemos decir que han pasado por nuestras aulas 19 ediciones de profesionales que están trabajando en diversos países. También se puede afirmar que el Director de Comunicación, según los últimos estudios del Informe Anual de la Comunicación Empresarial, dirigido por el Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid –Dr. Justo Villafañe a una muestra de 150 grandes empresas, llega a la conclusión de que la figura del Dircom está ya consolidada.

El 38% de los Dircom son miembros del Comité Directivo de su Empresa. Tres cuartas partes de los Dircom dependen directamente del Presidente o Consejero Delegado (CEO) de su compañía.

Y para confirmar  que estamos a favor de corriente, según Europa Press cerca del  80% de las empresas tienen su propio Departamento de Comunicación. Gozamos por tanto de buena salud y esto es importante para el futuro de todos nosotros. Son buenas noticias para los tiempos que corren.



Pere Soler Pujals
Director del Máster DCEI-UAB