lunes, 2 de marzo de 2015

El rol y las funciones del director de relaciones institucionales

Las personas responsables de las relaciones institucionales en las organizaciones se denominan así desde hace relativamente poco tiempo. Hasta hace poco, las funciones que se relacionan con este rol, en la medida en que se llevaban a cabo, estaban en manos de la propia dirección de las organizaciones, y en algunos casos, de las áreas de comunicación o de relaciones públicas. Incluso, y de hecho esto todavía perdura, se denominaban “relaciones externas”, con funciones muy similares a las que se llevan a cabo en el área de relaciones institucionales.

Por lo que se refiere al rol (y funciones) que se desarrollan en esta área, deben diferenciarse muy claramente el papel que tienen en las organizaciones e instituciones privadas, y en las instituciones y administraciones públicas, ya que en uno u otro ámbito las diferencias son significativas.

Además, por lo que se refiere a las organizaciones privadas, el rol de responsable de relaciones institucionales lo puede llevar a cabo una persona de la propia organización (que es lo más habitual), pero también pueden llevar a cabo estas funciones un/a consultor/a externo/a. Este último caso es menos habitual ya que no existen muchos profesionales que se dediquen a ello, más allá del lobbying, también poco extendido en nuestro país debido a las particularidades de nuestro sistema institucional. 

El rol de la persona responsable de RRII en las administraciones / instituciones públicas y sus funciones:

  • Dependencia jerárquica del/de la Director/a o jefe/a de Gabinete del cargo público o político pertinente.
  • Tiene el mismo rango que el jefe o jefa de comunicación y que la persona responsable del protocolo.
  • A nivel externo, se relaciona principalmente con otras administraciones públicas. Por poner un ejemplo, en el caso del gobierno catalán la persona responsable de relaciones institucionales centra buena parte de su trabajo haciendo de enlace entre el Parlamento de Cataluña (tanto como institución, como con los grupos parlamentarios que en él están representados). También se relaciona estrechamente con los ayuntamientos y otras administraciones supramunicipales.
  • A nivel interno, también puede hacer de enlace con otras unidades o departamentos de la propia administración, aunque esta función suele llevarla a cabo el jefe de gabinete. 
  • Como en el caso anterior, también puede hacer de canal con otras organizaciones, asociaciones o fundaciones como paso previo al jefe de Gabinete, aunque éste es quien lo acaba asumiendo directamente.
  • En algunas administraciones públicas (sobre todo en organismos públicos relacionados con el gobierno –agencias, corporaciones, etc.) las figuras del jefe o jefa de Gabinete i de relaciones institucionales se fusionan a menudo en un solo responsable. En estos casos, los profesionales que encontramos suelen tener un perfil más técnico que en otros entornos más politizados (consejerías, ministerios, etc.).

El rol y las funciones de la persona responsable de las relaciones institucionales en organizaciones (empresas, asociaciones, fundaciones) e instituciones de carácter privado:

  • Dependencia del director/a de comunicación. En función del volumen y sector de la organización o institución, puede dirigir un departamento análogo.
  • Relación con las administraciones públicas y otras organizaciones sectoriales o con intereses sectoriales comunes, no estrictamente comerciales. 
  • Define los objetivos, planifica  e implementa las relaciones institucionales de la organización.
  • Crea, facilita y establece marcos de colaboración con otras organizaciones e instituciones, públicas o privadas.
  • Dirige el protocolo.
  • Organiza, coordina y gestiona (con apoyo externo, si es necesario) actos y eventos institucionales.

En todos los casos, debe señalarse la importancia de los valores en el trabajo de las personas responsables de las relaciones institucionales. Además de habilidades comunicativas y diplomáticas, de una gran capacidad de negociación e influencia, es necesario que la honestidad se convierta en guía de actuación. Honestidad para saber que no todo vale y no todo es posible; pero sobre todo para comunicarlo a los superiores o, en caso de ser un consultor externo, a sus clientes. 

Míriam Riera

Profesora colaboradora Máster DCEI
Directora de Efectiva Comunicació

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